La Historia de Vida de Agustina y Antonela

ar | Soy Agustina y Antonela

Nací el 10 de Diciembre

 de 30 Semanas.

 Pesé 730(Agustina) y 1.315(Antonela) Gramos.

 Gracias Doris por compartirlo!

Hola cómo estás?

Espero que después de este trance te encuentres bien y con fuerzas. No me conoces pero tenemos algo en común: Somos mamás prematuras. Yo como vos, después de mucho fantasear, nos llegó la gran noticia: Por fin sería mamá. Y la alegría se nos duplicó cuando nos enteramos que eran dos.

Día a día construimos un castillo de ilusiones y esperanzas. Imaginábamos sus caritas, su pelito y por qué no su color de ojos. Pero todo comenzó a tambalear en el 5º mes cuando mis gordas comienzan a sufrir distintas evoluciones. A partir de este momento comienza la angustia, la desesperación, el miedo. No queríamos que nazcan, aun faltaba mucho todavía.Al cabo de un mes, precisamente un 10 de diciembre a las 9 hs de la noche, un llamado de mi obstetra nos trajo a la realidad, las nenas tenían que nacer: la chiquita se moría, había que luchar afuera. Al día siguiente mientras aguardaba que me dieran la habitación, rogaba y le pedía a Dios que se hayan equivocado, recién llevábamos 30 semanas de gestación. Pero mis ruegos y mis suplicas fueron en vano, no se podía esperar más. 12:27 nace Agustina con 730 grs. y 12:29 nace Antonella con 1.315 grs. Escuché un solo llanto, el miedo fue aún más grande: ¿Qué pasa con mi bebé? pregunté- Tranquila todo está bien- me respondió mi obstetra.

De ahí en más todo era angustia, consternación. No me pusieron mis bebés sobre mi pecho, no los besé, no los toqué, ni siquiera los pude ver. Nada de lo que había soñado se hizo realidad y el castillo terminó en ruinas, cuando las vi por primera vez. La palma de su manito era como la yema de mi dedo índice y sus pies dos falanges del mismo dedo.Mientras los médicos nos hablaban de entubamiento, displacia pulmonar, ductus, descompensaciones, etc. También se me derrumbó el mundo y quedamos solos, teníamos a nuestros familiares y a nuestros amigos más queridos, pero nadie podía saber lo que sentía porque nadie lo había vivido, los médicos y las enfermeras también nos hablaban y nos aconsejaban, pero tampoco nos servía, ellos son más fríos, están acostumbrados al dolor. Pero tuve la suerte de encontrarme por casualidad con una mamá que su bebé había sido dada de alta el día que nacieron las mías, supo ponerse (con bastante experiencia) en mi lugar y consolarme, apoyarme y aconsejarme. Recién ahí me di cuenta que no estaba sola en el mundo y me sentí identificada.

Ese es el motivo de esta carta, no te sientas sola, somos un grupo de madres prematuras que decidimos juntarnos para que hoy vos que estás pasando por lo mismo, tengas a alguien con quien compartir tus angustias.

Doris.

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